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Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

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Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Miér Oct 31, 2012 2:14 am

Caminando rumbo al cementerio se podía observar a una chica de cabellera castaña, la cual llevaba en sus manos un ramillete de rosas blancas, conocía poco de este lugar pero, de lo que si estaba segura era de que una de las lápidas que estaban allí en el cementerio pertenecían a su madre, tenía aquel sentimiento.
Al llegar al cementerio en sí, caminó por entre las lápidas leyendo nombres sin dar con aquella que buscaba hasta que, en el fondo, solitaria, se encontraba una lápida sin nombre. Caminó haica ella, sonriendo algo nostálgica, agacahndose y dejando el ramillete a un lado, para luego comenzar a limpiar la tumba un poco y hacer que florecieran algunas flores alrededor de esta, dejando el ramillete respectivamente encima y quedandose ahí, de cuclillas observandola.

-No te recuerdo pero, se que eres tú.. -habló en un suave susurro, sonriendo como era ya tan propio de ella, y soltando un suspiro.

Comenzó a tararear una canción que, era de las pocas cosas que podía recordar de su madre, mirando la tumba con fijeza y nostalgia, aunque se preguntaba muy en el fondo el como había llegado ella ahi , le alegraba por fin pdoer visitar la tumba de aquella a quien quizó muchod e niña.


Última edición por Nanami Momozono el Jue Nov 15, 2012 10:07 am, editado 1 vez

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Miér Oct 31, 2012 4:38 am

OFF-ROL:
-w- Espero no molestar, aunque no puedo decir lo mismo de mi PJ...

Hacía un día tremendo... uno perfecto para darse un garbeo por ahí, disfrutar del aire fresco, charlar con los compis, tomarse un café, contemplar alegre fauna y flora... o no, mejor, echar un paseo por cementerio, que allí había poco o nada que ver, salvo las chulísimas inscripciones de las lápidas.

A la entrada del campo santo, los ojos cobrizos del peliazul recorrieron el sobrecogedor paisaje, aunque con esas peculiares gafas parecía que miraba de frente. Llevaba el torso al desnudo, con aquellos tatuajes a la vista de cualquier ser que plasmara atención en el demonio. Sin embargo, su espalda se resguardaba por una ancha y desgastada capa de rojo opacado, añadiéndose una larga katana envainada al conjunto. Se ciñió un poco la venda de la cintua que acomodaba su austero pantalón. Para esta vez, se dejó los Nemean Cestus en hogar, no le convenía armar escándalo por sitios tan sagrados... ¡Pero, qué coño! ¡Él era demonio! De un patadón y con manos metidas en bolsillos, no tardó en echar abajo el oxidado portón de entrada. Poco despues, se adentró en el lugar petado de ''pedruscos inútiles'', como él los solía llamar.

No vino con unas intenciones claras, ya que aquí el aburrimiento sería casi tan sagrado como el silencio que a los difuntos guardan sus cercanos. ¡Decidido! Él lo haría a la inversa, como critura demoníaca no se podía renegar de hacerse el cabroncete. De todas formas, ¿les iba importar eso a los muertos? Entonando una olvidada canción de cierto idioma que le molaba, inició en su hórrida caminata:

- Most would claim I live a lie... - un brutal patadón tumbó una estancada e inclinada lápida - When pointing out it's easy to predict these things... - sus gafas se movieron lentamente, calculando cierta trayectoria - Every colour has its side...

Era la primera vez que visitaba un cementerio. Supuestamente, se convenció a sí mismo de que venía de patrulla, como Caballero Imperial de la Emperatriz, mas se centraba sólo en imponer autoridad allá donde tuviera ganas. Corrupto podría ser la palabra adecuada, aunque Kamina lo llamaba ''cojonudo albedrío''.

- They live together vote and most embrace the same dark times... - una segunda tumba fue abatida por la potenta pierna del demonio peliazul - Please help us, please save us, of course they have the control, we're all the same!

Tras un tercer reventón de lápida, el demonio saltó y quedó encima de una a ver el paisaje reinante:

- Up on the cross, crucified their problem, drove the nail and let him rot... - la capa se mecía un poco mientras permanecía estático - Family and friends, it won't matter in the end I'm sure they'll understand...

Había una gran cruz de hierro sustentada sobre pedestal que rendía homenaje a un muerto cuya familia tendría más dinero que las simples lápidas. El demonio se enteró de que ella en un periquete y no sintió que la cruz estuviere bendecida. ¡Momento de aprovechar, maldita sea! Aunque el símbolo debilitaba en parte al demonio, nadie imaginó que la cruz tuviese los segundos contados:

- Now look at the world and see how the humans bleed, as I sit up here and wonder 'bout and how you sold your mind, body and soul! - se dirigió hacia la cruz y con un buen brinco, su diestra agarró un brazo de la cruz- El demonio se sentía raro, como si le estuvieran dando pinchazos físicos, pero nada conseguiría purgar su alma. Total, no tenía. Quedó suspendido en el aire y usando sólo su brazo derecho, empezó a hacer levantadas, forzando su brazo y remarcando músculos de este. Tras unas cincuenta unidades trabajadas, se impulsó hacia el suelo y contempló por última última vez a la cruz. Repentinamente, un chirrido nacido del símbolo religioso se escuchó y la cruz comenzó a retorcerse con desgana pero inexorabilidad. Kamina entrenaba casi a diario su control sobre metales y su condición física. El demonio sonrió para sí, pero luego volvió a su semblante de arrogante y despreocupado.

- Looking at the fields so green, I know this sounds obscene... - volvió a corretear por entre las lápidas, tirando otras dos más por el camino y pisando algunas flores inconscientemente - I see you're livin' for tomorrow but decisions you have made will leave you empty...

Al poco de andar a zancadas y con manos en bolsillos, el demonio detectó otra tumba. No vaciló a la hora de proseguir con su juego. Ni siquiera reparó en la joven cuando cargó contra la tumba que la chica veía, ni tampoco pareció importarle, puesto que se centraba en seguir mirando hacia delante. La lápida se resquebrajó un poco y cayó rendida sobre la hierba, en tanto que el demonio peliazul la pisaba, atravesando y continuando su infernal rumbo mientras la capa levitaba un poco por el aire y dejaba entrever los tatuajes del demonio de espalda y pecho.
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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Miér Oct 31, 2012 8:38 am

Spoiler:
Descuida XD

Seguía contemplando aquella tumba sin nombre, dejando de tararear para levantarse un poco al escuchar sonidos extraños provenientes del cementerio, no era que ella le tuviese terror, después de todo ya había visto muchas cosas como para ello, sino que,e ra extraño el escuchar este tipo de sonidos en un cementerio que, ent eoria, es un lugar sagrado que no se debe de perturbar.
Miró a su alrededors, algo confundida.

- ¿Que sucede? -se cuestionó a su misma sin hallar una respuestá a su pregunta, simplemente no ea capas de ver ndad.

No muy lejos pudo observar a una cruz, la cual al entrar la había parecido bonita, caer, sin antes hacer un estruendoso chirrido que la hizo cubrirse los oídos sin dejar de observar atónica como era doblada hasta arrancarse, mas sin embargo el culpale no le era visible.
El sonido de lápidas callendo anteriormente la habían perturbado un poco, ¿quien era el responsable de todo esto?, aun no lo sabía pero, muy pronto lo haría.

Vio a un sujeto, de aura demoniaca, caminar hacia la lápida que ella estaba visitando, lo observó con detalle, aquellos lentes obscuros que le impadía el saber hacia donde miraba, su larga capa, sus cabellos azulados, en fin, se veía bastante temerario, tenía es aspecto de esas persoans con las cuales es mejor no hablar.
Dejó de observarlo en cuanto un sonido la hizo virar, se percató de lo que él hizo, mirando con impotencia como la lápida seagrietaba y caía sin remedio alguno, eso la dejó en shock unos momentos.

Le observó marcharse pero, antes de que estuviese muy lejos, tomó su capa con una de sus manos y le observó con el rostro serio, le disgustaba que cosas así sucedieran, perturbar a los muertos, no era algo que le hiciera chiste.

- Realmente me importa poco que seas o no un demonio pero... ¿¡Porque no destruyas lápidas que almenos no tengan a alguien visitandolas!? -dijo muy molesta, sin importarle si el demonio la hería, la golpeaba o simplemente la ignoraba, eso no le importaba, ella estaba molesta, en especial por no tener el más mínimo cuidado de almenos destruir otras lápidas y no la que ella visitaba, y, estaba tand ecidida, que, le recriminaría, no importaba si por ello salía herida de alguna forma.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Miér Oct 31, 2012 11:41 am

Había otra tumba que dejar por tierra, el demonio se encaminaba hacia ella, sin vacilación ni temor alguno. De acuerdo a sus cálculos, haría del cementerio un solar, pero no contó con que se presentaran contratiempos. El primero de todos era aún indefinido y difícil de investigar. Nadie lo molestaba, por lo que podría estar dando vueltas ahí como un poseso y conseguir alisar esos bultos de piedras. Sin embargo, el segundo obstáculo se materializó a los pocos segundos de haber echado abajo la anterior lápida, aquella donde antes había una chica.

Kamina ni siquiera se dio cuenta de la presencia de la castaña, pues paseaba tan tranquilo noqueando a sus inmóviles rivales. Paró en el momento en el sintió su capa aferrada por la mano de alguien. Sus manos emergieron de los bolsillos, sin estar encerradas en puños. ¿Quién se atrevió a tocar su preciada capa? Su mano izquierda ascendió para quitarse esas estrafalarias gafas, para luego llevárselas al bolsillo. No tardó en escuchar en silencio aquella voz femenina, sin ningún miedo en el hablar ni tampoco de reprender al peliazul. ¿Una valiente?

Giró su cabeza lentamente y por encima del hombro observó con su ojo izquierdo a quien le retenía, inspeccionando a la osada: por la voz y la figura ya de por sí, apuntaron a una joven de aspecto humano. Sin embargo, Kamina interceptó que no era un humana completa, pero ya no consiguió especificar más, de momento. De pelo castaño y largo, sobresalían sus mofletes rosados y unos ojos grandes, muy atrayentes. El peliazul apostó por que la chica contaba menos de veinte años, al menos, en apariencia. Apenas le importó que la chica se mostrase disgustada con su actitud de malote...

En cuanto a la interrogativa sometida, no tardó en esbozar una media sonrisa de orgullo inexpugnable:

- Porque nadie me lo impide - con la zurda tomó también la capa y tiró de ella, con el objetivo de que la castaña la soltase - Y menos una cría - el demonio se giró casi media vuelta. Bastaron dos zancadas suyas para plantarse a casi un metro de la joven.

Se podría tomar como clara ofensa, o bien, que al peliazul le importaran poco los muertos, pero un nuevo hecho le llamó la atención. ¡La chica no le temía! ¡Interesante! Inclinó levemente su espalda e igualó su rostro a la altura del de la chica, quedando las narices de ambos a una distancia menor a los quince centímetros:

- ¿Algo más a decir? - le espetó a la menor en tono peligrosamente amigable mientras sus ojos de marrón rojizo pretendieron penetrar los castaños de la muchacha. Kamina pronto notó que tenía unos ojos grandes, los más grandes que había visto en su vida. ¿Por qué seguir arrasando si ya no estaba ni solo ni aburrido?

El asunto del derribo de lápidas y demás destrucciones dejó de tener vigor para el demonio. Ahora había una nueva meta: conocer a la valiente que se atrevió a tocarle la capa. Si bien, ella mencionó que ya era consciente de la raza del peliazul, pero lo que más le impresionó fue que le hablase, cuando lo normal era que se apartaran de él o que huyeran despavoridos.
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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Miér Oct 31, 2012 6:17 pm

Entrecerró sus ojos mientras un tic comenzaba a hacerse presente en su ser al comentario de aquel ente demoniaco, disgustandola aun más de lo que estaba, le importaba poco que hubiese destruído las lápidas ahora, ya que, lo que en estos momentos le disgustaba era aquella aptitud de orgullo hacia si mismo, ademas de importarle poco lo que había hecho, aunque en el fondo sabía que el ser, dabido a que era de raza demoniaca, era así por naturaleza.

Caminó un par dfe pasos al verle marcharse, y se cruzó de brazos aun sin mostrár el más mínimo temor ante la situación o siquiera pensando que podrían atacarle por ello. Le había molestado que le hubiesen llamado "cria", apesar de aun ser joven, le disgustaba que la menos rpesiaran por su edad.

- ¿A sí?, pues ya verás que esta cría te hará el rato aqui amargo hasta que decidas marcharte -musitó sin pensar, completamente molesta, a la vez que había enarcado una ceja.

Se sorprendió al verlo agacharse y quedar a escasos centímetrós de ella, haciendo que sus ojos se abrieran mas y un fuerte sonrojo comenzara a colorear sus mejillas, quedandose estática unos momentos ante la repentina cercanía, pudo observar su rostro detenidamente en ese tiempo, y, finalmente su mirada acabó penetrando en la ajena por un tiempo. Escuchó su voz extrañamente amigable y nuevamente su ligero enfado regreso, sin dudarlo se acercó un poco más encarandolo.

- Eres un ser frustrante -masculló entre dientes. ahora apartandose bruscamente y mirando hacia otro aldo con las mejillas completamente rojas y el ceño fruncido- No te hagas el "amigable", tu naturaleza no muestra ese tipo de amabilidad, además -lo miró- Tampoco eres capas de engañarme o producir temor en mi.. -acabó de hablar penetrando nuevamente con su mirada, la ajena, adentrándose en ella, dejando ver en claro lo dicho anteriormente

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Jue Nov 01, 2012 4:33 am

Había conseguido soltar su capa de la mano ajena y ahora estaba centrado en ella, cuyo nombre aún no conocía. Parecía algo inocente con ese aspecto aniñado, eso le gustó al demonio peliazul. ¡Una presa fresca y tierna, al menos, superficialmente! Pronto sintió que que el mal humor se había apoderado de la castaña y ante ello no tenía ninguna respuesta sofisticada. De momento, se quedó a escuchar su perorata.

La chica demostró tener una mente fría y sin dejarse amedrentar- Hasta amenazó al demonio con hacerle pasar un rato amargo. ¡Eso sonaba paradójico! Aun así, Kamina no creyó que la niñata fuera tan inofensiva, pero sí decidió tomarse confianzas con ella, a su modo. Estaba muy molesta y Kamina optó por no seguir con tonterías y demás... ¿o sí?

Ante la reacción de la castaña, ese gran rubor que le salió de súbito, alentó al peliazul para que en su cerebro se abriese la Ruleta del Pecado. ¿Gula? No, no iba a comerse a la chica. Aunque esa carne pareciera deliciosa, él no tenía hambre y no solía comerse a semejantes vertebrados enteros. ¿Envidia? Menos áun, no quería arrebatarle nada material a la chiquilla. ¿Ira? ¡Cielos, jamás levantaría mano contra semejante enana! La Roleta acertó a la cuarta: ¡lujuria! ¡lujuria! ¡lujuria!

Ya no podía dejarla sola sin antes acosarla un poquito. Con su cabreo a flor de piel, la castaña seguía soltando lapos a diestro y siniestro, pero en esas palabras y en el sonrojo, el demonio captó el nerviosismo por haberse acercado tanto a ella. Le gustaban las reacciones ajenas adversas, sobre todo, en las que se veían atisbos de dudas.

La chica volvió a reprenderlo, muy firme y sin titubeos. Conocía muy bien a los demonios, por lo que tratarla educadamente no mejoraría la situación, por más que Kamina insistiese. El peliazul casi llegó a estimar el corage de la castaña, así que después de hablar y contemplar esos ojos que pretendían destruirle por dentro, le repuso tranquilo a ella:

- ¿Un rato amargo, dices? - esbozó una sonrisa zorruna - Ya veremos si es verdad...

Antes se había apartado un poco de él y el demonio tuvo el atrevimiento de observar indisimuladamente su cuerpo, desde cuello hasta piés, comprobando qué ropas llevaba y cómo era su figura. La mirada penetrante de la chica no hacía sino instalar más curiosidad en el demonio, quien dio un paso más hasta tenerla otra vez muy de cerca. Desde que conoció la sangre, la injusticia, la crueldad, la ira, el desafecto, el dolor, las penurias (a una edad temprana), volvió a dejar de sentir pellizcos de arrepentimiento, piedad o compasión. Con una voz más seria, pero en forma de susurro, dijo cerca de los labios de la chica:

- Tienes toda la razón, pequeñina - la mano derecha del peliazul se levantó y con la diestra tomó del mentón a la menor para alzarlo un poco, mientras él aproximaba más su rostro al ajeno - ¿Para qué seguir engatusando? Pareces valiente... me gusta - terminó de hablar y su mano izquierda estaba manoseando por entonces el muslo derecho de la joven.

En lo siguiente ya se dejó llevar, sus labios impregnaron los de la castaña en forma de sensual beso, prolongando este todo lo que quisiera, o hasta que la chica reaccionase ante semejante ''ataque''. Kamina no pertenecía a la raza íncubo, pero, como Demonio, nunca abandonaría los impulsos que sus deseos le dictaminaban en ese mismo momento... También quería calibrar la resistencia y cuán difícil le iba a ser de simpatizar. Probablemente, la joven le odiaría de por siempre, la actitud natural hacia toda criatura infernal.
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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Jue Nov 01, 2012 8:55 am

Su mirada era penetrante y sin titubeo alguno en lo que respectaba a la manera en la que sus grandes orbes castaños penetraban al demonio como sifuesen capaces de destruirle de esa manera, sus brazos se cruzaron sobre su pecho, ciñendose así a lla parte superior de este. Notó esceptica como, sin mas que decir y sin siquiera disimularlo, aquel demonio que ya la tenía molesta la observaba, descendiendo desde su cuello hasta sus pies, eso solo provocó que la ira se hiciera mayor en ella y un tic apareciera en su ojo, esta era una de las pocas veces en als que lograban sacarle de quicio tan fácilmente.

Notó la burla que él dió respecto a su palabras, haciendola desear no haber dicho semejante cosa, dado a que no estaba segura, muy en el fondo, de realmente hacerlo, después de todo, ella solo estaba molesta por el momento. No respondió nada ante aquel comentario y solo lo siguió penetrando con una mirada de fastidio e ira, dejando cuan en claro le comenzaba a desagradar aquel demonio.

El demonio comenzó a acercarse nuevamente a ella, dejandola frío de nuevo y haciendola sonrojar precipitadamente ante aquella ceranía aun mayor que la anterior. Intentó safar su rostro de la mano de aquel ser, mas sin embargo fue algo repentino lo que sucedió luego de que él hablo. Sus labios, cargados de no otro sentimiento que fuese lujura, se pozaron sobre los de ella,besandola apacionadamente, dejandola petrificada, para luego reaccionar ante el manoseo que el tipo le estaba dando a uno de sus muslos. Sus mejillas se tiñeron de un rojo aun mas fuerte que antes mientras su expresión mostraba molestia. Separó su rostro bruscametne de él y quitó sin mas la mano ajeta de su muslo, sin separarse, no demostrando temor, apesar de que, evidentemente su rostro estaba sonrojado por la ropresa, mas, su semblante demostraba una ira inmensa y una gran determinación. Clavó sus orbes nuevamente ne lo de él algo colética, y, manteniendose cerca, olvidando que sus labios estaban a centímetros de los de él, le dió una sonora cachetada que hizo eco en todo el cementerio.

- ¡Tu!, ser lujurioso y de mala vida, me importa poco que seas un maldito ente demoniaco o no, ¿¡como demonios te has atrevido a siquiera tocarme!? -Exclamó, apartandolo de ella de un empujó nada suave y bufando un apr de veces- Un ser lujurioso... naturaleza de un demoni aunque no fuese un sucubo, no lograrás aprovecharte de mi así como así -cruzó sus brazos sobre su pecho- No soy una chica tonte, ¿sabes? -exclamó, sonriendo de mala gana y enarcando una ceja suavemente, luego se giró sobre si misma, ya harta de todo, le importaba poco lo que ella misma había dicho antes, estaba tan molesta que ni fasidiarlo quería.

Caminó un par de pasos entra las lápidas, hasta que, torpemente tropezó con una de ellas, cayendo con fuerza al suelo. Se sentó y se miró a si msima, notando como su mierna se había lastimado considerablemente. Gimoteó un poco para luego intentar ponese en pie, mas el dolor de su pierna algo herida no la dejaba, así que, sin más se quedó ahi sentada patéticamente, observando de reojo al demonio, fulminandolo con la mirada. Lo que le faltaba, había caído estúpidamente frente a las narices de un demonio burlista y lujurioso.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Jue Nov 01, 2012 5:05 pm

Los labios de la castaña parecían grosezuelos y sabrosos, según el criterio del demonio. Quería disfrutar de ellos a tope, sin arrepentirse por nada y autocomplacerse las incipientes ganas de aprovecharse tremendamente de ella. El cementerio se aisló en una burbuja de silencio y paz cuando el beso se mantuvo en progreso. Lamentablemente, la dicha del peliazul no duraría más de cinco segundos. La castaña no era tan fácil de domar, se dijo en sus adentros.

Se separó del beso y desvió la mano invasora de su cuerpo, a lo que el demonio esperó paciente su respuesta. La bofetada le pilló de improviso y ello obligó a la cabeza del demonio a girarse a mirar a un lado, meciéndose su flequillo antes de volver a quedarse tieso. Por lo menos, nada le había pasado a sus valiosas gafas, o si no, las consecuencias para la chica no serían en absoluto dulces.

La potente cachetada, aunque escoció un momento, dejó la mejilla del demonio enrojecida. Sus brazos cayeron pesadamente y quedaron en posición de reposo, seguidamente siendo audible la voz de la menor. Según Kamina, la chiquilla no cesaba de halagar a los de su ralea, con el mal genio por las nubes. Lo acogió todo mediante un leve asentimiento. También añadió un empujoncito que hizo al demonio volver su columna vertebral erecta, pero sin lograr hacerle retroceder. El peliazul metió manos en bolsillos y volvió a mirar a la chica sin apenas mostrar algún gesto de dolor o queja por su golpe. ¿Ya finalizó su lujuriosa maratón? ¿Debería someterla por la fuerza? No, eso no sería de hombres, aunque tampoco es que él estuviera en los límites de la legalidad.

Cuando terminó de hablar la castaña, Kamina observó su amarga sonrisa y no mencionó nada al respecto. Tampoco impidió que se fuera, pero no había dado ella más de unos pocos pasos, cuando sus reflejos fallaron y ella cayó a suelo de cementerio. El demonio sacudió levemente la cabeza, simulando lástima por la chica. Movilizó sus piernas sin miedo mientras contemplaba los ojos de ella otra vez desdeñosos. No, si tonta no, pero:

- ''Torpe'' ha de ser tu nombre - le espetó con media sonrisa de entretenimiento mientras se plantaba enfrente de la que se encontraba sentada e inspeccionaba con discreción sus daños.

El demonio se dio cuenta de que su azote de lujuria dejó de permanecer latente, pues había pasado a una especie de pique infantil. La torpeza de la chica podría ser motivo de burla. Sin el permiso de la castaña, se agachó y la cargó en brazos, pasando un brazo por debajo de sus piernas, procurando no mover demasiado la pierna maltrecha de la chica; el otro brazo la rodeó por la espalda, para después alzar a la joven sin ninguna dificultad.

Había cerca otra lujosa tumba, con un pedestal prismático sobre el que se sustentaba un ángel de piedra con brazo levantados y cabeza orientada hacia el cielo. El demonio dio unos pocos pasos acompasados, tratndo de no mecerse y dejó a la chica sentada sobre la tumba y se cruzó de brazos:

- ¿Cómo eres tan patética? - preguntó en tono burlón y dibujando una sonrisa airada que mostraba sus dientes sin caries, mientras la contemplaba con la cabeza un poco levantada, ya que el pedestal aumentaba la altura de la joven incluso sentada.

Luego desvió su vista hacia la pierna herida y de sus labios escapó una pregunta que haría cuestionar a la castaña si el demonio que tenía de frente no estaba extraviado de la mente:

- ¿Duele mucho? - miró de muslo hasta tobillo bastante curioso.

Para el demonio, no le era divertido jugar con una presa enferma, y menos si esta no se hallaba en condiciones físicas presentables.
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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Jue Nov 01, 2012 9:04 pm

No titubeaba mientras lo miraba con ira, notando como él, simplemente se acercaba hasta donde ella se encontraba, haciendola fruncir aun más el ceño al escucharle mencionar que el nombre de ella debía de ser torpe. Apretó los dientes con fuerza.

- Y tu nombre ha de ser "amable" -dijo con sumo sarcasmo en su voz.

Intentó levantarse al verlo agacharse, pero, para su sorpresa él la cargó inclusive teniendo uidado con la pierna que había resultado algo lastimada, mas ello no la hizo cambiar su expresión, y, solo se cruzó de brazos mirando hacia el frente, mas molesta aun de ser ayudada precisamente por él.
Fue sentada sobre una tumba, escuchando la pregunta de él en tono burlón,ella lo miró inmediatamente co el ceño fruncido.

- Eso te ha de importar poco, que sea patética o no, no es tu problema -exclamó molesta.

Sobre aquella lápida observó el cemnterio sin deseo alguno de prestarle atención a aquel demonio que solo estaba fastidiando su momento y mal gastando su tiempo, aunque, la pregunta que él le hizo acontinuación simplemente la dejó perpleja, haciendo que sus orbes castaños se pozaran en el peli-azul.

- No... no, en lo más mínimo -exclamó aun pepleja, moviendo su íerna para comprobar que así era, mas luego, su enojo contra aquel demonio regresó, así que intentó bajar de aquella lápida, que, apra su desgracia era algo alta.

Al tirarse de ahí acabó cerrando sus ojos esperando el golpe de caída, mas sin embargo sus autoreflejos la hicieron aferrarse de aquel demonio, abrazarlo por el cuello dejando sus rostros a centímetros y estándo literalmente colgada de él. En comparación de estaturas, Nanami era bastante pequeña a la par de aquel demonio de cabellera azulada. La pena la invadió y se sonrojó no solo or haber hecho eso sin pensarlo, sino que tambien por estar a no menos de 5 milímetros de sus labios. Tragó con fuerza, luego miró hacia abajo notando que si se soltaba se caería,dado a que no era alguien muy diestro y, a pesar de que no quedaba mucha distancia entre sus pies y el suelo, acabaría cayendose al eprder el equilibrio. Lo miró a él de nuevo dejando de lado aquel enojo siendo sustituído por la pena.

- Lo siento... ¿podrías... bajarme?.. -preguntó con voz suave a causa de la tímdes y pena que la embargaron de repente, se podría quecir que aqul salvaje zorro, por ahora, había vuelto a ser un pequeño cachorro algo indefenso y tímido.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Vie Nov 02, 2012 4:26 am

Para gracia del demonio, la castaña le devolvió la broma doblada, demostrando su poco temor hacia el Caballero Imperial de la Emperatriz. Este no quiso quedarse atrás e instintivamente quiso hacer otro chiste pesado con respecto a la castaña y sus ojos, pero tomó la decisión de cortar por lo sano y realizar su presentación:

- No - ríe levemente - el mío es Kami.

No confió en que se presentara, pero así al menos recordaría a ese demonio que intentó aprovecharse de ella y desperdigar su pecaminosa reputación por los alrededores. Por muy caballero imperial que fuese, no le importaba ser acusado de criminalidades, pues tenía el apoyo de la nobleza y del Emperador. Pero, claro, tuvo que moderar casi siempre en sus asuntos de demonio vicioso, ya que el exceso no llevaba a nada bueno. Como la otra vez, cuando se lió a beber lotes y lotes de cerveza y al día siguiente, hasta el trinar de un pájaro le daba dolores de cabeza.

Nuevamente, la chica volvió a recriminar al demonio, por lo de patética, así que ese tema quedó en un aparte ya que al demonio se le acababa el repertorio de las mofas. Como no sucediera algo, saltaría de nuevo a por ella. Además de que no le miraba, signo de su desazón, pero su rostro, contagiado por la incredibilidad, se volteó a mirar sus ojos cobrizos.

Según la chica, ya no le dolía, seguramente la ira la inhibía del padecimiento físico.Estaba que no podía aborrecer de más al demonio, pero como siguiera con sus tonterías, la castaña finalizaría por pegarle o algo. En cuanto a él, cuantos más obstáculos, mejor. Le gustaban las que se hacían las difíciles. No dijo nada en referencia al dolor de pierna, pero interiormente, muy interiormente, se alegró de que ya estuviere mejor. ¡Eso sería aún más divertido!

El nuevo roce que alertó al demonio fue que mientras se bajaba, la menor se pendió de su cuello. No pesaba mucho, Kamina ya había soportado pesos diez veces mayores. Sin embargo, la cercanía de sus rostros fue un factor muy peligroso, incitador para el peliazul. Metió manos en bolsillos y sintió el fresco aliento de ella. La Ruleta del Pecado se removió toda loca perdida y gritaba a voces lujuria o muerte. Mas esta vez, el demonio desistió de hacerse el gilipollas. Sus ganas de violar se aguaban a cada segundo que pasaba con ella, e incluso con el accidental abrazo, apenas sonrió. Tenía un nuevo plan, pero este costaría mucho más: ir de a poco con ella, aunque hubieran empezado con mal pié.

Lentamente, fue inclinando espalda hacia delante, descendiendo la castaña, pero antes de que sus puntillas tocaran siquiera suelo, el demonio apegó su frente al ajeno, tejiéndose flequillos de la castaña con los suyos azulados, y rozó de refilón y muy grácilmente sus labios con los de la chica. En teoría, quiso ejecutar un profundo beso con lengua seguido de un atroz manoseo para rematar con quitarle desconsideradamente su prenda superior; pero todo, todo se resumió a un simple y suave roce de labios:

- Torpe... - le murmuró sonriente a la joven apenas había acabado de hacer el simulado beso. En cuanto sus piés tocaron suelo, el demonio siguió observando los grandes ojos de la chica muy de cerca - ¿Adónde irás ahora?

Antes de que pudiera decir nada, el demonio caminó un poco más y la acorraló con cuidado cerca del pedestal donde antes se había sentado, dispuesto a saber del destino que coserían las piernas de la mujercita. Al peliazul poco le importó que los brazos de ella siguieran o no rodeando su recio cuello, de momento sólo quería saciar curiosidad... y quizá saber el nombre de ella también.
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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Vie Nov 02, 2012 8:26 am

Escuchó su presentación, así que aquel demonio que había llegado literalmente para fastidiar su existencia resultaba llamarse Kami. Enarcó una ceja sin más para luego mirar hacia algún otro lado con sus brazos aun cruzados sobre su pecho mientras decidía si presentarse o no.

- Mi nombre no es "torpe, sino, Nanami -respondió con tono aspero y sin mirarle, aun le desagradaba tanere que pasar tiempo ahi frene a ese demonio que la había logrado sacar de quicio.

Aun colgaba del cuello del muchacho peliazul, estando sonrojada a causa de la cercanía y teniendo la cabeza fría, libre de toda ira que antes había tenido. Fue sintiendo como la espalda del muchaco, al cual no parecía molestarle el peso de Nanami, se fue inclinando hastaquedar casi en el suelo, observando como ahora la frente de él se pegaba a la suya haciendo que mechones de cabello azul y castaño se mesclaran. Se quedó inmóvil ante la cercanía y el roce de labios por parte de demonio, sin reaccionar, ahora que la ira se había ido su cuerpo se sentraba solo en esa particular sensación que, se podría decir que era la priemra vez que sentía los labios ajenos sobre los de ella. Sus ojos amenazaban con cerrarse y su cuerpo entregarse a un "simple beso", pero ella luchaba con todas sus fuerzas pr no hacerlo,, clavando únicamnete su mirada en la ajena.

Su corazón latía a mil, y su mirada comenzaba a perderse entro de los ojos del muchacho per, la voz de este la hizo prestar mas atención escuchando aquel murmullo que la hizo hacer una ligera mueca, algo dulce dado a que su cuerpo y su mente estaban confundidos y algo desconectados el uno con el otro. Ante su pregunta se separó un poco volviendo a recordar parde de lo que iba a hacer, mas se vio obligada a retroceder hasta que su espalda quedó pegada a la lápida y fue acorralada por el demonio, haciendola clavar nuevamente sus orbes castanos en los orbes ajenos.

- Yo... -dudó dado a que no sabía hacia donde iría- Quizá...a casa.. respondió con sinceridad, dado a que en aquellos momentos dado a la situación, su mente no estaba conectada a su cuerpo que, había comenzado a pedirle estúpidamente el poder besar al muchacho, por simple curiosidad.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Sáb Nov 03, 2012 7:50 pm

Antes oyó su nombre. La castaña se identificaba como una tal Nanami, pero en su tono aún pervivía la rudeza y el poco trato. Sin embargo, en ese roce de labios, el demonio valoró que no mostró ninguna resistencia y, encima de todo, las consecuencias fueron más amenas.

Nanami había quedado estática, inerte ante aquel roce, como si catase un veneno paralizante. Sospechó el demonio en un periquete de que se trataba otra vez de la duda, la dama de la que se aprovechaba para hacer sus tejemanejes. ¿Se estaba decidiendo por qué hacer? ¿Acaso no podía darle otra cachetada y marcharse sin más preámbulo? Era consciente de que la rodeaba y no le franqueaba el paso, debido a que se mantenía atento a su próximo destino.

De acuerdo a Nanami, iría a ''casa''. No obstante, el demonio captó perfectamente la duda, el ''quizá'', el desconcierto de la muchacha. La fijeza de sus ojos dio al demonio de qué pensar. Apretó sus puños al notar sus ganas de volver a besarla y de hacer más perversidades con ella, pero no sabría precisar si ya debería pasar al ataque. Antes lo hizo y recibió un golpe en la mejilla, la cual ya estaba volviendo a su tono de piel normal.

La cercanía de sus rostros probablemente fuera el factor determinante sobre la timidez que mostraba la castaña. De la ira a la calma sólo hubo un paso: el roce de labios. ¿Sólo por eso? ¿La castaña no podía mostrar odio hacia el peliazul? Sí que era capaz, pero ahora estaba en la duda.

Ella se hallaba levantada y apoyada en el pedestal-lápida, pero seguían próximos entre sí. Si se iba a casa, no se lo impediría, pero si vino a este sitio de ''pedruscos inútiles'', quiere decir que parte de lo que antes llamaba ''casa'' también estaba aquí, se supone que descansando en paz. Y él que había venido a causar revuelo por cementerio, y él que pensaba en molestar horriblemente a la chica. No, si las deseosas ganas no las perdía, pero aquella chica, con esos ojos grandes y penetrantes, despertaba la curiosidad del Caballero Imperial de un modo inusual.

Da igual si los brazos de Nanami estaban o no rodeándolo, él se puso a su lado izquierdo, apoyándose en el pedestal también, y la mano diestra tomó la zurda de Nanami, apretándola con poca fuerza. Mirando de frente, con un ligero cabeceo en el que alzó barbilla, indicó hacia donde antes estaba la tumba que miraba la castaña:

- ¿Qué pasó con la persona enterrada? ¿Pertenecía a ''casa''? -
siguió sujetando casi suavemente la mano de la chica, queriendo saber más dee lla, de sus dudas, de su autoestima... de todo, literalmente. Un poco de información siempre venía bien antes de lanzarse a lo loco. El demonio apercibido, medio combatido.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Sáb Nov 03, 2012 8:37 pm

Se podría decir que la chica de cabellera castaña se relajó un poco uando aquella cercanía que la mantenía estática se disipó y él solo se puso a su lado, auqnue, nuevamente se congeló cuando su diestra fue tomada por la surda del muchacho de cabellera azulada, haciendoq ue sus mejillas sin previo aviso tomaran nuevamente un tono rosa, dejandola sin opciones, ya su ira se había marchado y, en esto momentos, por ahora no tenía nada que la hiciera enfadar, por lo cual sería extraño que fuese grosera si no estaba molesta.

Miró el suelo dejando que tomara u mano sin hacer acción alguna, y solo quedandose en silencio, dejando a su cabellera larga y castaña cubrir su rostro y, agradeció en parte ello pues, la pregunta del demonio la hizo temblar un pco, para luego suspirar, sabía que se refería a aquella tumba. Alzó su mirada un poco, observando la lápida hecha polvo y las flores alstimadas, asintiendo lentamente.

-Era mi mamá... no recuerdo mucho de ella, tampoco se porque murió pero... -sonrió de manera nostálgina mientras que sus ojos se llenaban un poco de lágrimas que amenazaba con salir pero que, no lo hacía- almenos..ahora sé en donde estan sus restos.. -sonrió apretando un poco sin darse cuenta la mano de demonio.

Miró al suelo nuevamente, logrando hacer que las lagrimas despejaran sus ojos y no acabar llorando, ladeó un poco su cabeza observando hacia la tumba nuevamente, recordando todo lo que le había costado el encontrarla y, realmente nunca pensó que estuviera en un sitio así.

- ¿Sabes?, se podría decir que la palabra "casa", no iría conmigo.. un lugar espécifico al que ir donde tu familia te espera... no tengo nada de eso ahora -sonrie cerrando sus ojos- Realmente no estoy segura de haber tenido una familia... mi madre murió, mi padre no pasaba en casa y despilfarraba todo... ni siquiera se interesó e mi -se alzó de hombros- Pero auna sí no culpo al pobre, fue un golpe duro para él el haber quedado solo... -suspiró, sin importarle es estar contando aprte de su vida a un completo desconocido, dejando inclusive que tomara su mano como si nada, ella simplemente no le importaba ello, por ahora, solo quería platicar.

Lo miró a él ahora, y sonrió un poco rascando su nuca, un tanto apenada, pensando en que a un demonio simplemente no le interesaría escuchar ese tipod e relatos por parte de una hibrida que lo agredió anteriormente.

- Ya te he de estar aburriendo, lo siento -se disculpó.

La aptitud de nanami ahora era tan sumisa y tambien tan tímida como la de un cachorro de zorro, a veces tenía esa conducta, o mas bien siempre, juguetona, sonreinte ante todo y tímida según la circunstancia.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Lun Nov 05, 2012 4:02 am

Seguía observando de frente a la lápida que había noqueado. Hace unos minutos andaba acosando a la castaña, mas ahora prestaba atención a sus palabras con una paciencia un tanto peculiar. Investigar no formaba parte de sus aficiones, pero tanto en la guerra como en el amor... todo vale. Lo que antes era una fingida persecución degeneró en una aparentemente calmada charla.

Kamina volvió a oír a Nanami en sumo silencio, aunque no acostumbraba a escuchar durante largo rato. A pesar de que no percibió en el semblante de ella la tristeza, sí se enteró de que había perdido a un familiar, un ser importante para ella. Por muy demoníaca que fuese su esencia, el demonio sobreponía a familares por encima de todas las cosas. El peliazul alzó imperceptiblemente una ceja al notar que su mano tomada era forzada por la muchacha. Sí, se hallaba desconsolada, sin ningún amparo. ¿Y él la estaba escuchando? Eso no se lo prohibía nadie, pero creyó que oír a los demás sobre sus problemas era como un método de ser... ¿Bueno? Eso no sería de demonios...

Nanami siguió hablando de su vida: no tenía hogar por esas fechas, así como tampoco una familia actual. El peliazul siguió contemplando la tirada lápida, sin inmutarse ni soltar de la mano a Nanami, como si estuviera indeciso, cuando en realidad volvía a tejer más ocurrencias que realizar con la joven.

Tras terminar de hablar la chica, el demonio no comentó nada respecto a su historia. Su mirada no se apartaba de la tumba de la madre de ella. En su expresión no había rastro de pena o alegría, como si fuera un resentido de la vida. Lentamente, asintió como si hubiera estado escuchando sólo el pasado de ella.

- ¿No tienes a nadie? ¿Cómo te sostienes entonces? - soltó su mano y giró su cara para volver a ver esos grandes ojos castaños. Ella estaba sola, muy mal, y encima de todo, le vino mala compañía, pero si aún andaba vivita y coleando, quiere decir que tenía alguna profesión.

Por su aspecto, diría que una trabajadora normal y corriente de algún modesto de negocio, sin lujo pero tampoco en pobreza. Y así, poquito a poco, el demonio acabó por interesarse en ella, no sólo en acosar, sino también en escuchar a los demás. Se podía aprender mucho de alguien, sus experiencias, sus miedos... así como puntos débiles.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Lun Nov 05, 2012 8:40 am

Los grandes orbes marrones seguía puestos en la tumba dentro de la cuál descansaba su madre ignorando por completo el repentino silencio que se hizo entre ambos, intentando ella aclarar aquellos recuerdos borrosos de su madre sin exito alguno, aun ella no entendía porque motivo no era capas de recordarla pero, almenos estaba aliviada de saber donde estaban los restos de su madre.

Escuchó su pregunta, a lo cual lo miró y ladeó la cabeza un poco, sonriendo ligeramente para luego mirar al frente sin dejar de sonreir, sabía que, lo referente a su profesión no le saría de agrado al demonio dado a que, simplemente ella se encargaba de atar demonio, o asesinarlos al sar sacerdotisa, ademas de purificar los lugares.

- ¿En verdad lo quieres saber? -lo miró de reojo, luego miró nuevamente hacia el frente- A pesar de no tener a nadie, desde pequeña fuí entrenada para ser una sacerdotisa, mi trabajo es purificar y exterminar demonios.. [/color] -lo observó de reojo nuevamente y, con suavidad soltó su mano- Por ese motivo te dije hace un rato que podría hacerte pasar un rato amargo, soy capás de torturarte si se ne abtoja pero.. -entrelazó sus manos juntas y las dejó descanzar sobre su pecho- Por ahora no tengo intención alguna de buscar pelea contra un demonio.. y si, no tengo a nadie, aunque si "vivo" en un templo cercano, desde que mi padre se marchó, huyendo como cobarde acabé siendo la deidad de un templo, así que, tambien me encargo de atender las peticiones de las persoans -quité el flequillo de mi mente y lo volteé a mirar mostrando aquel brillo que se apresiaba en el centro de esta, indicando mi puesto como deidad terrestre- A pesar de ser en parte una simple humana, tengo un puesto algo pesado en cima... -sonreí soltando mi flequillo y mirando nuevamente hacie el frente, entrelazando mis manos y apoyandolas sobre mi pecho.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Lun Nov 05, 2012 4:36 pm

Captó sospechosamente la sonrisa que había esgrimido la castaña. Quizás porque tenía una respuesta clara contra las interrogativas a las que le sometía el demonio. Imaginó que tendría algún as en la manga, pero no supo el motivo hasta bien entrada la respuesta de Nanami.

¡Una sacerdotisa! La profesión más aburrida e interesante de todas. Aburrida por lo sermones de las iglesias y todo eso, interesante por aquello de exterminar demonios. Y en verdad, los religiosos constituían la peor pesadilla de la raza demoníaca, con sus sacramentos, sus exorcismos y sus... auras tan puras y castas. Kamina los respetaba como enemigos, así como a los ángeles, pero sólo en combate, ya que sus ataques eran auténticos horrores a soportar y superar.

La nueva y renombrada natural y castaña ''amiga'' de Kamina siguió explicando a este sobre su empleo. ¡Podía llegar a torturarle! ¡Chica valiente! El demonio no veía la hora para declararle un pequeño duelo, pero siguió atento a los pretextos de la muchacha. Su intención ya no paseaba por acosarla, sino que ahora pretendía comparar fuerzas. También oyó que la considereban como una diosa en un templo cercano. Esta chica era toda una caja de sorpresas. Mencionó además ser mitad humana.

El demonio, tras observar con detenimiento el brillo que había en la frente de la menor, se puso sus estrafalarias gafas y se desenganchó la katana, dejando esta por tierra. Caminó diez pasos con la manos en los bolsillos, planeando unas últimas aportaciones a lo que tenía pensado hacer. Posteriormente, giró sobre tacones y sus gafas se orientaron hacia la posición de la castaña.

- ¿Cuán capaz eres de torturar a un demonio? - esgrimió una sonrisa, altamente confiado y sin miedo a cómo fuere a responderle Nanami. Matizó más en su osadía - Quiero ver qué puede hacer una diosa-sacerdotisa... - rió un poco sarcástico.

Apenas había acabado de hablar, su pose se tornó más amenazante, preparado para recibir algún ataque o esquivarlo. Da igual si hombre o mujer, todos eran igual de buenos o malos. A los ojos de la muerte, todos son iguales y Kamina no discriminaba. Una buena pelea para entonar cuerpo y alma, aunque temía que sus gafas se rompiesen.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Vie Nov 09, 2012 8:44 am

La castaña observó como el deonio se alejaba hasta quedar a algunos metros frente a ella, escuchó sus palabras parapdeando un par de veces para después suspirar y cruzarse de brazos, no le agradaba que la retaran, si fuera por ella, nunca lucharía conra un demonio y, solamente lo hacía por trabajo, cuando habló de torturarle a él, simplemente había sido un impulso dado a que dudaba haberlo hecho realmente.
Se alejó un par de pasos de la lápida para luego girar hacia el lado derecho caminando y alejándose dejando en claro el poco interés que le da a aquello que el demonio pretendía.

- No pretendo luchar, lo de torturar no lo decía en serio... burlate todo lo que quieras, pero, no aceptaré tu reto, solo uso mis dotes de sacerdotiza por motivos de deber -siguió alejandose hatsa perderse entre las lápidas.

Se detuvo al llegar al otro extremo del cementerio, recostandose contre el barandar alto y negro, suspirando pesadamente pero, de repente sintió como algo la sujetaba, haciendo que velozmente se alejara para observar a algo similar a una anciana arapienta que tenía cuernos y una sonrisa desfigurada. Aquello era un demonio, y la quería a ella, Nanami frunció el ceño y sin mas suspiró cerrando sus ojos y juntando sus manos, concentrandoce mientras petalos de Sakura salidos de la nada la rodeaban y de su cabeza se podían apreciar un par de orejas y tambien el como de su espalda baja salía una cola, ambas de color marrones. Sus ojos tenía un tono dorado alrededor de su pupila y, en su espalda apareció una katana, la cual desenvainó.

Todo fué rápido, aquel demonio se dispuso a atacar, pero ella logró esquivarlo, un par de golpes fue lo único capas de dar aquel demonio antes de que fuertes gritos de dolor por aprte de este resonaran en todo el cementerio. El simbolo de una cruz se gravó en la piel del demonio, debilitandolo y haciendolo retorcerse, para, finalmente ser degollado con aquella katana poco común, ya que era una katana divina propia de una deidad.
El cadaver del demonio e fue desintegrando para, finalmente desaparecer. Nanami suspiró y guardó su espada sin percatarse de aquel rasguño considerable en su brazo. Se sentó en el suelo contra una lápida sin haber ocultado sus orejas y cola de zorro, y cerró sus ojos mientras las heridas de brazo y mejilla sangraban un poco.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Vie Nov 09, 2012 10:06 pm

No es que se hubiese llevado una decepción, pero tampoco le agradó gran cosa que la sacerdotisa rechazara propuesta. El demonio caviló que no quería matarlo o salir huyendo, así que de momento quiso quedarse más tiempo en el campo santo. Nanami le dio una explicación lo suficientemente coherente como para no liarse con él a echar un duelo individual.

La vio perderse entre las tumbas mientras se volvía al pedestal a recoger su katana del suelo. La vio desde la empuñadura hasta la punta de la funda. Ya se olvidó de cómo consiguió tal arma letal: En los tiempos de joven, cuando aún veía a Imai más o menos como a un amigo y se entrenaba duramente para ser un demonio poderosillo. Le arrebató esa katana a un samurái al que decapitó con su propia arma, su honor.

Estuvo largo rato pensando en si seguir tras ella o si buscarse un nuevo entretenimiento, cuando repentinamente se encontró con un colega suyo disfrazado. Sin embargo, se le notaban los cuernos. El peliazul se ciñió un poco su capa y se acercó la vieja:

- ¡Que el Diablo me lleve! ¿Qué coño haces aquí? -
le sonrió a su amiguete disfrazado.

- Lo de siempre, Almighty, trabajo es trabajo. Un asaltatumbas como yo tiene poco éxito y no vienen muchos por aquí, que digamos. ¿Has visto a alguna víctima?

- Hummmm - dudó y luego señaló hacia donde se había ido la sacerdotisa - Prueba por ahí, creo que vi a una mujer.

Después, ambos demonios se separaron después de estrecharse manos derechas y cada uno fue por su lado. Kamina siguió dando algunas batidas de las lápidas, algo aburrido por haberse separado de la castaña. Y eso que antes quería aprovecharse de ella y se había quedado con las ganas. De repente, oyó alaridos y salió corriendo hacia donde anteriormente Nanami se había ido. Ni siquiera había pensado en la razón por la que sus piernas, instintivamente, se lanzaron a la búsqueda de aquella joven.

Al llegar, el demonio vio con pasividad cómo se desvanecía lo poco que quedaba de un cuerpo que se le antojó familiar. Sin embargo, aquel demonio no le importó demasiado ya que se conocían de hace pocos días. Se había fijado en una nueva figura: una segunda Nanami, con unas curiosas orejitas y una cola adosada. Probó acercarse a la lápida de la que se sustentaba su espalda:

- Creí que habías gritado - repuso en tono neutro el demonio con las gafas puestas. Se acercó curioso a ver las heridas que poseía la híbrida humana-zorro - ¿Dónde está tu templo? - preguntó por si allí había cura y, antes de que lo viera Nanami, ya se encontraba sentado frente a ella, observando heridas con esas gafas tan peculiares.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Vie Nov 09, 2012 11:40 pm

Alzó su mirada al escuchar pasos, no quería levantarse dado a que eso era lo malo de usar aquella katana, sus fuerzas desvanecídas casi por completo, por lo que si se trataba de algún otro ser que la quisiera como presa, simplemente cerraría sus ojos dándole un último adios a todo lo que la rodeaba, pero, apra su sorpresa quien estaba ahi no era otro mas que Kami.
No supo porque pero, se sintió repentinamente tranquila y una sonrisa apareció en su rostro, escuchándole mencionar que pensaba que había sido ella quien había gritado, quedándose unos momentos pensativa.

- ¿Te preocupaste por mi o querias venir a ver como me hubieran matado? -soltó sin titubeo alguno.

Cuando él se agachó quedando frente a ella, lo observó unos momentos para luego, lentamente dado a la falta de energía, intentar levantarse, aunque en el intento acabó llendose hacia el frente, a la vez que sus labios se juntaron en un accidental beso.
Nanami se quedó ahí unos segundos, su cuerpo no reaccionó, pero luego se apartó un poco, para, soltando un largo suspiro que denotaba cansancio, intentar apoyarse sosteniéndose por su cuerta pero, al ver que no era muy capas de ello, se recostó al pecho de kami dejando sus manos apoyadas suavemente sobre este.

- Disculpa... no fue mi intención, ese es un efecto secundario de luchar con la katana y mi poder a la vez, combinados... ¿te molesto.. no? -preguntó cerrando sus ojos, sintiéndose repentinamente cómoda ahí.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Sáb Nov 10, 2012 9:56 am

Se quedó a observarla con los brazos cruzados. Aunque las gafas daban la impresión de mostrar inexpresividad y carencia de intenciones, el demonio se estaba preguntando si la habían herido gravemente. Se fijó en que tenía sangre en mejilla y brazos, pasándosele repentinamente por la cabeza limpiar heridas con su capa, pero la chica accionó primero.

Lo primero de todo fue esa sospechosa sonrisa por parte de la sacerdotisa. Podría ser un signo de haberse quitado la tensión, pero lo siguiente que dijo pilló de lleno al peliazul, quien no llegó a esperarse semejante pregunta. Desvió la vista hacia la derecha, mirando una lápida con inscripciones ilegibles. No sabía muy bien qué decir respecto a eso, hasta tal punto que quedó casi tres segundos y medio en silencio, para después hablar entre dientes:

- Sólo vine a ver qué pasaba, nada más - sentenció distraído.

Sin embargo, de reojo percibió que la chica pretendía incorporarse, y al peliazul se le ocurrió ayudarla de alguna manera, cuando un nuevo roce sucedió. La castaña intentó reptar para alzarse, pero fue tan torpe en el proceso que surcó hacia delante, hasta la posición de Kamina. Este no hizo nada al respecto, pues confió en que podría servirle de sustento antes que caer. Súbitamente, al igual que la pregunta, el beso pilló por sorpresa al demonio. En esos escasos segundos en los que sus labios se mantenían sellados, el peliazul sintió una fuerte atracción, más ganas por besarla, como una especie de lujuria más suavizada.

El suspiro fue una señal que podría significar que ella se estuviere dejando, pero el demonio no se fió. Se volcó en la posibilidad de que las heridas le molestasen y que el combate la hubiese agotado. Apenas le importó que Nanami se apoyara en su pecho, hasta casi disfrutó de que tocara su pecho. Luego volvió a preguntarle ella, a lo que el demonio contestó sacudiendo con la cabeza, dando una negativa a la molestia que creía plantearse Nanami.

Despacio y con calma, el demonio la abrazó un poco y se tumbó en suelo de cementerio, guiándose sus gafas hacia la bóveda celestial. Respiraba tranquilo y sus contornos labiales no gesticulaban ningún movimiento, mientras que la híbrida se encontraba apoyada encima de él. El brazo izquierdo del demonio se mantenía reposado a la altura de la cintura de ella, en tanto que la mano derecha fue a buscar la sedosa cabellera castaña, para finalmente, acariciar delicadamente una orejita de zorro con las yemas de sus dedos. Sólo se le ocurrió una pregunta, en forma de susurro apaciguado:

- ¿Cómo estás, Nanami? - aunque la idea en un principio era decirle ''torpe'', el peliazul temió haberse trabado en su lenguaje y se calló mientras observaba el cielo. Puede que fuese una pregunta tonta dadas las heridas, pero el suspiro quizá fuese un indicio de que la híbrida necesitase reposo. ¿Él se lo iba a ofrecer? Probablemente...

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Sáb Nov 10, 2012 3:43 pm

- Ya veo... -musitó la castaña en un suave susurro- De todas maneras... gracias por venir.. -dijo dandole una pequeña sonrisa.

Seguía ella apoyada al pecho del demonio, las palmas de sus manos al igual que su mejilla estaban descanzando apoyadas a él, si no hubiese estado tan débil en aquellos momentos lo más probable es que súbitamente se hubiera apartado de él, pero, por ahora solo se quedó ahi sintiendose inclusive agusto, aun mas cuando sintió como él suavemente la abrazaba.

No opuso resistencia cuando él se acostó dejandola a ella descanzar sobre él, y, por el contrario se acomodó un poco. Llevaba mucho tiempo de no sentirse protegida de aquella manera, desde la muerte de su madre, el padre de Nanami había dejado de actuar demostrando que la pequeña niña no le importaba, desde entonces ella tuvo que apañarselas sola, nunca hubo nadie que verdaderamente la consintiera o cuidara de ella, y, por ello estaba en parte agradecida con aquel demonio, aunque, a la vez se sentía un poco incómoda dado a que als er independiente no le agradaba mucho que se preocuparan por ella.

Sus ojos se sintieron pesados, así que, estos se cerraron y su respiración se volvió acompasada hasta el punto de caer rendida entre los brazos de él, sus mejilla apesar de estar dormida, se encontraban sonrojadas, y su rostro demostraba una tranquilidad y pasividad absolutas. Así estuvo varios minutos mientras sus fuerzas se recobraban hasta que, de entre sus sueño escuchó aquella pregunta que, de apoco le hizo regresa, alzando su mirada para mirarlo a él.

- Ahora estoy mucho mejor, gracias -sonrió para luego acercarse más y besar su mejilla, ya sus fuerzas se había recobrado pero, extrañamente no quería safarse de aquella pequeña "protección" que sentía en esos momentos, así que, sin más se quedó sobre él hasta percatarse de ello, y tambien, claro esta, de que lo miraba fijamente. Su rostro enrojeció y abruptamente se separó de él, quedando sentada a unos dos o tres pasos de él, para después mirar con distracción el suelo y jugar con él un poco, haciendo aparecer unas pequeñas florecillas, las cuales a su gusto hacia florecer o volver a ser capullos mientras esperaba a que su corazón se calmara y su rostro dejara de estar sonrojado.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Mar Nov 13, 2012 5:40 am

La roja y medio desgastada capa evitaba que el lomo del demonio tocase terreno de cementerio, pero el cabello azul de Kami se apoyaba en suelo sin apenas ladearse. Sus particulares gafas observaban fijamente el cielo, por si había nubes o algo volante a través de la bóveda. El demonio seguía abrazando con el brazo izquierdo a la castaña, con vagos pensamientos en mente. La otra mano, en cambio, rozaba sus orejitas de ''kitsune''. La chica se había ajustado un poco más sobre su pecho, como si quisiera estarse un rato más tumbada a descansarse de las heridas. Antes le había agradecido, pero el peliazul calló respecto a eso. No le hacía falta agradecer, aunque era la primera vez que alguien, en TODO lo que llevaba Kamina de vida, le daba un sencillo y benevolernte ''gracias''.

La mano derecha, con suficiente orejita acariciada, alisó sin fuerza la cabellera de Nanami. Era tan suave y sedoso su pelo, lo que conllevó a que el demonio oliese imperceptiblemente el aroma que desprendería. No le importó que se apoyase, sino que toleró con toda su tranquilidad el que su mejilla y sus palmas estuviesen posadas en su tonificado torso con tatuajes. Le dejó todo el tiempo que quisiera para reposar, en tanto que interiormente, reprimía su lujuria latente. ¿Por qué tanto control? ¿Acaso la temía? ¿O formaba parte de su plan para cautivarla? No, el demonio sentía curiosidad por ella, quizá algo más. Sonrió ligeramente al valorar cómo su patrulla de Caballero Imperial se convirtió progresivamente en el afán de conocer a una bella y joven sacerdotisa. La inexorable lujuria le susurró muy tentadoramente al demonio que, siendo sacerdotisa, sería casta, pura como ella misma... Eso ponía la cosa muchísimo más interesante.

Al notarla más calmada, supuso que ya estaba recuperando las energías perdidas, pero curiosamente, no dejaba de abrazarla, como si no le disgustase en absoluto que estuviere encima de él. El brazo izquierdo seguía rodeando a la joven atrás de la cintura y la derecha seguía acariciando. En esos minutos, el demonio, con ojos cerrados, perdió la noción del tiempo y del espacio mientras se mantenía junto a ella. Se olvidó de casi todo, de sus obligaciones, de qué era él...

Posteriormente, ella se lo volvió a agardecer y el demonio sintió su mejilla impregnada por los labios de la híbrida. Sus miradas volvieron a coincidir y el demonio se dio cuenta de que no cesaba de ver sus gafas. ¿Neecsitaba un beso más candente? Iba a sonreír aún más por culpa del enrojecimiento de la muchacha, la cual no tardó en retirarse del demonio. Siempre cortándose todo por la mejor parte...

El demonio se levantó, quedando sentado y de piernas cruzadas mientras observaba a la híbrida. Simplemente asintió a sus anteriores palabras. Se arrastró un poco hasta ella para volver estar a su lado y contemplar cómo hacía.. ¿Magia? ¿Milagro? Hizo brotar unas flores del suelo y el demonio sospechó de si se trataba de alguna druida y híbrida emparentada con la ''natura''. Podría ser un poder útil para los jardines del palacio del Emperador y el interés de Kamina por ella no dejó de crecer...

- ¿Y ese sonrojo? - preguntó medio intrigado, medio suave. Una de sus manos se posó en el muslo de la castaña y comenzó a acariciarlo, la otra se fue a las gafas y hizo bajar estas un poco del rostro del demonio, para que sus ojos de marrón cobre pudiesen valorar realmente si el sonrojo de la castaña estaba tan expuesto a simple vista.

También le abigarraban las dudas de en qué bando estaba en ella. ¿Con Imai o contra Imai? Observó sus grandes ojos aguardando la respuesta...

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Mar Nov 13, 2012 8:32 am

Nanami continuaba jugueteando con las flores que había hecho crecer, estando ligeramente mas calmada y con un sonrojo inferior al de antes, o lamenos fue así hasta que logró sentir la mano de Kamina sobre su muslo, haciendola sobresaltarse un poco al contacto y sonrojarse en exceso sin enternder verdaderametne porque su ser daba esas reacciones, tambien se tensó un poco pero, no se apartó.

Lo miró unos segundos para luego observar lacivamente hacia otro lado, alejando su mirada, por primera vez, de la de él. Algo sucedía con ellla, ¿le tenía mieda acaso?, no.. miedo no era la palabra adecuada pero, si lograba hacer que los nervios de nanami se pusieran a flor de piel.
Escuchó su pregunta, tomandola por sorpresa, ni ella misma comprendía. Se tomó un par de segundos pensativa.

-No es nada, solo que me dio pena el tener que depender de alguien cuando no tenía duerzas suficientes.. -respondió medio incoherente, sin mirarle, y, apesar de tener la mano de él acariciando su muslo, siguió juguetenaod con las floras, aun con aquel sonrojo en su rostro.

La chica no era de las persoans acostumbradas al contacto en lo absoluto, siemrep independiente desde pequeña y para colmo, jamás en su joven vida siquiera se le había ocurrido el tener pareja o algo por el estilo, su ser, al igual que su profesión, era puro, y, tambien por ese motivo era que se le notaba tan nerviosa ante un simple roce.

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Almighty Kamina el Mar Nov 13, 2012 11:22 am

La reacción de la sacerdotisa fue enteramente de su agrado, mientras que en la respuesta el demonio trató de descifrar más cosas acerca de Nanami. ¿Así que no le gustaba que la cuidaran, que quería mantenerse por sí sola? El peliazul pensó que la chica se veía muy auto-suficiente, pero con esa torpeza e indecisión... a saber adónde pararía, como por ejemplo, aquí, hasta el acecho de un demonio de la oscuridad que pretendía aprovecharse de ella de alguna manera u otra.

Al volver otra vez las dudas de la castaña, el demonio volvió a sentirse lo suficientemente preparado como para asaltar nuevamente a la chica. Lo haría a lo incubo, se dijo. En su opinión, esos d**********s c*******s, guaperas estirados de mucho porte y tremendamente aprovechados llamados incubos, lo único que sabían hacer realmente bien era fornicar, nada más. Aunque también también reflexionó un poco sobre la raza demoníaca: ellos, incluyéndose a sí mismo, siempre se alimentaban de los sentimientos negativos o impuros de cada individuo. En eso radicaba su fuerza y por ello los puros ángeles constituían su contraparte, la otra cara de la moneda.

Observaba calmado a la muchacha, todavía sentado. No le importó que se sobresaltase, pero ese sonrojo suyo la estaba delatando demasiado. Tenía un rubor bastante adorable, ahora que se daba cuenta el demonio. No dejó de acariciar el muslo con ternura ni cuando la chica se espantó, incluso se acercó aún más, a oler a menos de un palmo la cabellera de ella. Mientras ella jugaba toda tranquilica con las flores y su sonrojo era difícil de disimular, el demonio volvió a sus andadas.

La manó dejó de rozar el muslo y, lenta y decididamente, se coló por debajo de la prenda superior. Una vez ahí, la palma del peliazul procedió a acariciar serenamente y en vagos círculos el vientre de la híbrida. El demonio se encontraba a su lado y acercó más su boca a la oreja de la sacerdotisa:

- Oh, por favor, no sientas pena... - olió un poco más el aroma de su cabello y volvió a susurrar con una amplia pero falsa sonrisa - Cuenta conmigo para ''aliviar'' tooodos tus problemas - asintió leve y siguió escuchando/observando reacción.

La otra mano se estaba quieta, apoyada en suelo y atrás de la espalda de Nanami. El demonio superó momentáneamente las ganas de dar una húmeda lamida a la oreja de la híbrida, pero no tuvo vergüenza a la hora de palpar cálidamente el suave vientre de ella. Ya para rematar, volvió a murmurarle tentadoramente al oído:

- Nanami, ¿sabes que tienes unos ojos muy bonitos?

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Re: Entre Rosas y lápidas {Priv +18}

Mensaje por Nanami Momozono el Mar Nov 13, 2012 3:40 pm

El sonrojo en el rostro de la castaña no desaparecía, y se dudaba que lo hiciera mientras la mano del demonio continuara acariciando su muslo con suavidad, haciendola sentir muy cohibida en todo momento.
Se sobresaltó nuevamente al sentir como la mano que antes acariciaba su muslo se había dispuesto ahora en ingresar bajo su prenda superior, trazando pequeños circulos en la piel de sy vuentre, provocando que detuviera el juego con las flores y que su corazón se disparara a mi.

Escuchó aquellos susurros, duaves, en su oído, haciendo que de inmeadi un escalofrío la recorriera ante el roce del aliento hacia este. Tragó ruidosamente, comprendiendo lo que el demonio quería de una u otra manera, mas sin embargo su cuerpo estaba paralizado, no sabía exacametne que hacer. Escuchó tambien lo referente a su mirada, lo que la hizo sonrojar aun más si era posible que ocurriera y, luego mirar hacia otra parte sin saber porque su cuerpo no reaccionaba, sabía de sobra que la lujuria estaba presente en aquel demonio de forma menos evidente que antes pero, ahi estaba.

Otro escalofrío la recorrió cuando su vuentre fue ahora palpado lentamente y su respiración se entrecortó. Lo observó ahora, con rostro sereno aunque ruborizado.

-Demonio lujurioso.. ¿porque insistes tanto en intentar convencerme para acabar usandome para satisfacer solo un feseo absurdo? -cuestionó sin despegar su mirada inexpresiva de su rostro, para el demonio ella no era mas que un juguete que podría ser de uso sexual, algo pasajero- Si me rehuso, ¿me violarás? -continuó cuestionando, esta vez usando voz severa- Crees que soy cualquier mujersuela que se deja engatuzar y usar a sus anchas?... -se detuvo de hablar y miró el suelo- Si vas a "jugar" conmigo apra entretenerte, bien, hazlo... -murmuró sin mirarlo algo molesta, no tenía aun las fuerzas necesarias como para huir de esta, así que, por ahora, acabaría siendo el juguetito sexual de un demonio lukurioso- Pero.. si lo haces... he de advertirte que... jamás... he hecho algo similar... sé que es inútil pedirle a un demonio esto pero... sé cuidadoso.. -musitó cerrando sus ojos, aun con su rostro hacia otra dirección, Nanami era de las personas que, al verse sin poder lugar, acaban aceptando lo que el destino les deparara, esta vez quiza sería experimentar aquello que generalmetne se hace en acto de amor puro, siendo juguete de entretenimiento para un demonio, vaya que podría llamarsele "chica desafortunada".

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